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Pakistan

24 Feb

Asif, un ciudadano de Pakistán, aceleraba su motocicleta por las calles de su ciudad, despreocupado de la velocidad y presumiendo de su intrepidez, gozaba al interceptar las miradas de algunas mujeres jóvenes que lo seguían con la mirada (cosa no permitida a las mujeres de ese país).

En una ocasion, una de sus maniobras hizo perder su equilibrio y rodó sobre la tierra, notó el punzante dolor que le atravesaba la pierna, cuando pudo ver su pierna y por la forma en que le dolía, se percató que estaba fracturada. Trato de mantener la calma, pero el pánico se apoderaba de su corazon y queria gritar.

A punto de perder la compostura, sintió una mano sobre el. Era una mujer que saliendo de entre la multitud de transeuntes, se arrodilló a su lado y colocando la mano sobre su pierna, empezó a orar.

Al principio le sorprendió, pero al escuchar el nombre de Jesús, se lleno de ira y comenzo a replicar dentro de si mismo el porque no oraba a Ala en lugar de Jesús. A pesar del agradecimiento porque alguien se acercara para ayudar, su corazón se llenó de ira al escuchar el nombre de Jesús.

Sin embargo, Asif se distrajo un momento de su ira cuando empezo a sentir una energía que le recorría mientras ella oraba. Su colera cedía al sentir como su pierna se enderazaba sola y su hueso volvía a su lugar. Al final, examinó su pierna. Estaba ilesa por completo y sin dolor.

Despues de algún tiempo, la mujer le regaló una Biblia, la cual leyo con inpaciencia, su propósito era conocer aquel que lo habia sanado. El dia que llego a preguntar al mulvi (lider religioso), éste se burló de él e hizo que lo encerraran. Antes de que se fuera a contaminar totalmente, mando a que pasaran veneno por su garganta para que muriera y tal vez alcanzara el perdon de Ala. En la noche, al sentir su desesperación por morir, clamó a Dios para conocerlo antes de morir; cuando menos lo sintió, una luz lleno su celda y de repente, sintió fuerzas para incorporarse de su lecho, al sentir la presencia de Dios en su celda, rindió el resto de su vida diciendo: “Dios, ésta vida es para tí, mientras esté en la tierra, trabajaré para tí”

Asif :: Pakistaní en 2001, fue golpeado y torturado despues de encerrado al punto de fracturar sus piernas nuevamente por darles puntapies en las espinillas, cuando le preguntaron sobre como soportaba el dolor, refirió Filipenses 1:29 “Por causa de Cristo, ustedes no solo tienen el privilegio de creer en él, sino también de sufrir por él”. Asif sigue compartiendo el evangelio a pesar de que la policia ha clausurado sus reuniones continuamente.

 
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Publicado por en febrero 24, 2006 en Pakistán

 

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