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Salvo tu y tu casa

21 Abr

Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían.

Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron.

Despertando el carcelero, y viendo abiertas las puertas de la cárcel, sacó la espada y se iba a matar, pensando que los presos habían huido.

Mas Pablo clamó a gran voz, diciendo: No te hagas ningún mal, pues todos estamos aquí. El entonces, pidiendo luz, se precipitó adentro, y temblando, se postró a los pies de Pablo y de Silas; y sacándolos, les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo?

Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.

Y le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa. Y él, tomándolos en aquella misma hora de la noche, les lavó las heridas; y en seguida se bautizó él con todos los suyos. Y llevándolos a su casa, les puso la mesa; y se regocijó con toda su casa de haber creído a Dios.

Pablo y Silas :: fueron azotados fuertemente y encerrados en el calabozo más profundo con los pies atados, sólo por expulsar un espíritu de adivinación en una muchacha que daba mucha ganancia económica a sus amos.
Fillipos, primera ciudad de la provincia de Macedonia, Hechos 16:25-34

 
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Publicado por en abril 21, 2009 en Macedonia

 

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